La nueva normalidad con perspectiva de género

La crisis generada por la Covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia de los cuidados y de la corresponsabilidad necesaria en este ámbito. Es responsabilidad de todos y todas trabajar para que la nueva normalidad revise y solucione las dinámicas discriminatorias de las que venimos.

¿Cómo encaramos la nueva normalidad?

El mercado laboral se encuentra frente a la construcción de un nuevo paradigma que tendrá que romper con la cultura de la presencialidad, que nos ha acompañado hasta ahora, e instaurar nuevas estructuras organizativas y maneras de trabajar.

En este punto, las medidas de conciliación serán un elemento fundamental para conseguir que este nuevo paradigma se construya de forma correcta y eficiente. Por este motivo, es imprescindible que las organizaciones valoren las necesidades de sus plantillas, las dificultades que presentan sus formas de organización y tengan en cuenta los riesgos que puede provocar esta nueva forma organizativa.

La conciliación, ¿el gran reto de la nueva normalidad?

Uno de los principales retos de la nueva normalidad es la conciliación de la vida laboral, personal y familiar de las personas trabajadoras y especialmente de las mujeres. Las mujeres siguen siendo las que asumen de manera mayoritaria las tareas domésticas y de cuidados de sus hogares, además de realizar trabajos remunerados.

El Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat de Cataluña, ha realizado una encuesta sobre el impacto del confinamiento en los usos de los tiempos, el trabajo productivo y las relaciones familiares, sus resultados nos muestran lo siguiente:

  • El 45.8% de las mujeres considera que el reparto de las tareas domésticas no se hace de manera igualitaria.
  • El 50.8% de las mujeres con hijos/as menores de 18 años afirma que se hace cargo en solitario de sus responsabilidades escolares.
  • 2 de cada 3 personas encuestadas afirma que el confinamiento no ha cambiado las dinámicas de las tareas del hogar.

La conciliación se presenta como un asunto crucial del desconfinamiento. La gestión de las personas dependientes como los niños y niñas, las personas mayores o las personas con discapacidades o diversidad funcional es una de las principales preocupaciones que hay sobre la mesa de cara al mes de septiembre, con la incógnita de cómo se afrontará el nuevo curso y cuál será la situación sanitaria.

En este contexto, volver al lugar de trabajo de manera presencial supondrá un reto pero también una oportunidad para generar cambios estructurales en nuestra forma de vivir.

Medidas de conciliación en las organizaciones. ¿Cómo hacer una correcta reincorporación?

En esta situación es imprescindible que las empresas y las organizaciones prioricen la creación y el establecimiento de medidas de conciliación para facilitar la vuelta a los lugares de trabajo. Para hacerlo, es necesario que se parta de tres medidas que se presentan como fundamentales:

  • El teletrabajo

Durante los cuatro meses de confinamiento, muchas personas no pudieron desarrollar sus tareas laborales, no obstante, el teletrabajo se impuso para todas aquellas personas que podían realizar sus tareas laborales a distancia.

El teletrabajo forzoso ha facilitado el análisis y valoración de posibles nuevos modelos laborales. Se trata de una herramienta que conlleva muchos beneficios, como la reducción de los desplazamientos o la mejor gestión de los tiempos y de la organización de la jornada. No obstante, si a la hora de regularlo no aplicamos la perspectiva de género, puede ser una trampa para las mujeres.

La asociación Malas Madres ha realizado una encuesta cuestionando las dificultades de la conciliación. Con una muestra de 12.600 mujeres, ha visibilizado que:

  • El 67% de las mujeres que han contestado considera que no se ha podido concentrar cuando trabajaba en casa durante el confinamiento.
  • 7 de cada 10 mujeres no ha podido crearse un espacio de trabajo propio.

Estos datos evidencian que no todas las personas están preparadas y tienen las condiciones óptimas para teletrabajar, que las distracciones son constantes cuando se trabaja desde el hogar y que estas condiciones se agravan de manera exponencial en el caso de las mujeres.

Es imprescindible que el teletrabajo se plantee desde la perspectiva de género y que vaya ligado a un fomento de la corresponsabilidad para que no sea discriminatorio.

  • Flexibilidad horaria

El diseño y la implementación de nuevas modalidades horarias son medidas de conciliación necesarias para ayudar a coordinar los tiempos de trabajo y los tiempos de vida en un momento de incertidumbre y reformulación de nuestras estructuras organizativas. Estas medidas se tendrán que configurar en función de la realidad de las organizaciones y las necesidades de la plantilla poniendo el foco de manera específica en las mujeres.

Existen muchas medidas organizativas para promover la flexibilidad horaria que se pueden adaptar a la realidad de las empresas: el establecimiento de horarios flexibles, horarios libres o flexibilidad de entrada y salida del lugar de trabajo; las bolsas de horas, en las que la plantilla puede acumular las horas extraordinarias realizadas y, posteriormente, utilizarlas cuando lo considere necesario, o la realización de jornadas comprimidas y jornadas intensivas.

La articulación de medidas de flexibilidad horaria, además de tener en cuenta la realidad de la organización, también deberá tener en cuenta las necesidades de la plantilla e incorporar la perspectiva de género para evitar discriminaciones.

  • Desconexión digital

La Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, establece el derecho de las personas trabajadoras a que se respeten sus tiempos de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar. La realización de teletrabajo y el establecimiento de tiempos y formas de trabajar flexibles, puede facilitar la ruptura de este derecho.

De esta manera, es imprescindible que desde las organizaciones se promueva y sensibilice al respecto para evitar que este nuevo paradigma de trabajo suponga un agravio para las personas trabajadoras, especialmente para las mujeres. Se debe tener en cuenta que, a causa de las necesidades de conciliación, las mujeres son las principales realizadoras de la desconexión digital y esto las puede colocar en una situación de desventaja respecto a sus compañeros hombres.

La importancia de la corresponsabilidad

La nueva normalidad tiene que estar marcada por la necesidad de gestionar y organizar los diferentes usos de los tiempos de manera que sean lo más equilibrados posibles. Se tiene que buscar la harmonía entre las tareas laborales, el trabajo doméstico y de cuidados y las necesidades personales de cada una de las personas.

Para que esta harmonía sea posible, es imprescindible insistir en el desarrollo del concepto de corresponsabilidad, el gran reto para conseguir la igualdad de género. La corresponsabilidad busca la distribución equilibrada, equitativa y funcional entre hombres y mujeres, de la planificación, la organización y la realización de las tareas domésticas, de cuidados de niños y niñas y de las personas dependientes, de los espacios de educación y del trabajo remunerado.

La corresponsabilidad es fundamental para romper con las discriminaciones aun existentes hacia las mujeres y se tiene que plantear desde tres esferas:

  • El ámbito familiar: En primer lugar, desde el ámbito familiar. Se tiene que buscar la distribución y el encaje equitativo de las tareas domésticas y de cuidados entre las personas del núcleo familiar, sean del género que sean.
  • Las empresas:En segundo lugar, es necesario el fomento de la corresponsabilidad desde las empresas y organizaciones. Estos agentes tienen que trabajar la gestión, promoción y sensibilización de la corresponsabilidad en sus espacios de trabajo y hacia las personas trabajadoras.
  • La sociedad: Por último, la gestión de la corresponsabilidad a nivel global como sociedad. Es urgente poner en valor todas las tareas necesarias para la sostenibilidad de la vida, sobre todo las no remuneradas y, a menudo, las más invisibilizadas. Sin ellas no es posible sostener el modelo productivo ni la vida de las personas que la conforman.

La crisis generada por la Covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia de los cuidados y de la corresponsabilidad necesaria en este ámbito. Es responsabilidad de todos y todas trabajar para que la nueva normalidad revise y solucione las dinámicas discriminatorias de las que venimos. La nueva normalidad tiene que ser una oportunidad para hacer un paso al frente hacia la igualdad de oportunidades.

La responsabilidad social de las organizaciones

En este sentido, las organizaciones juegan un papel muy importante en el fomento de la igualdad y en la construcción de una sociedad más justa y solidaria. Es importante disponer de estrategias que permitan acabar con la desigualdad laboral, como por ejemplo mediante la definición e implementación de un plan de igualdad. Desde Ingeniería Social estamos a vuestra disposición para ayudaros a avanzar en estos retos y, conjuntamente, construir organizaciones más justas e igualitarias.

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