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25N – Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y Niñas

La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las grandes lacras de nuestra sociedad y a día de hoy sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendida en todo el mundo. Una de cada tres mujeres sufren, han sufrido o sufrirán violencia sexual o física al menos una vez a lo largo de su vida. 

Se producen muchos casos de violencia cada día en cada rincón del mundo. Solo en los primeros 6 meses de 2023, en España se han tramitado 94.554 denuncias por violencia de género, de las cuales 252 eran víctimas menores de edad. 

Y es por datos tan aterradores como ese por lo que cada 25 de noviembre debemos seguir denunciando y seguir reivindicando el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y Niñas

El 25N no es solo una fecha más en el calendario; representa el legado de todas las mujeres que pelearon por sus derechos. 

Este 2023, el Ministerio de Igualdad ha presentado la campaña “Ahora ya España es otra”, que “se centra en mostrar cómo ha cambiado España y en señalar y detectar los actos de violencia machista, así como en dar una respuesta como sociedad”. 

Desde Ingeniería Social nos sumamos a la causa y os explicamos más sobre la violencia hacia las mujeres y la violencia de género en el entorno laboral, para así concienciar y poder luchar juntos hacia un mundo igualitario y justo. 

 

Tipos de violencia contra las mujeres

La violencia contra las mujeres se manifiesta como un comportamiento sexista que ocasiona perjuicios de condición física, psicológica o emocional, manifestándose en formas de maltrato verbal o físico en cualquier entorno. 

Asimismo, existen diferentes tipos de violencia contra las mujeres, todos ellos en consecuencia de la discriminación por razones de género. 

  • Violencia física

Cualquier acción que cause daño o sufrimiento físico, afectando así a la integridad de la persona. Puede ir de un empujón a daños más graves como heridas y quemaduras. 

  • Violencia sexual

Cualquier acción o amenaza que viola el derecho de la mujer a decidir sobre su sexualidad. No se limita a forzar un acto sexual, sino que, la violencia sexual, es cualquier tipo de acoso, explotación, abuso o intimidación en respecto a la sexualidad. 

  • Violencia económica

Acciones con el fin de la  pérdida de recursos económicos o patrimoniales de las mujeres mediante la limitación. Así como, buscar la dependencia financiera y, de esta forma, mantener un control sobre el total de sus recursos económicos. 

  • Violencia psicológica 

Cualquier acción que trata de controlar las acciones o decisiones de una persona. Este tipo de violencia se puede manifestar de muchas formas como el acoso, la humillación, el control, el aislamiento, entre otras, que puede producir daños emocionales y psicológicos muy graves.

La violencia psicológica hacia las mujeres suele ser el comienzo que puede derivar a otros tipos de violencia, como la sexual o la física.

  • Violencia simbólica

La violencia que perpetúa estereotipos, mensajes, valores o señales que promueven relaciones basadas en la desigualdad, el machismo, la discriminación o la normalización de roles subordinados para las mujeres en la sociedad. 

  • Violencia laboral 

La violencia laboral es aquella que mediante acciones silenciosas se dificulta el desarrollo de la mujer en el ámbito laboral. Puede manifestarse limitando el acceso a puestos de responsabilidad, cuestionando su dedicación y estabilidad en el trabajo por el simple hecho de ser madre. También la desigualdad salarial entre mujeres y hombres por el mismo trabajo o el hecho de cuestionarse una contratación o despido por un embarazo. 

 

Violencia de género en el entorno laboral

Según datos de la Macroencuesta de Violencia contra las Mujeres 2019 elaborada por el Ministerio de Sanidad, cuatro de cada diez mujeres de 16 años o más residentes en España ha sufrido acoso sexual en algún momento de su vida. Estamos hablando en total de 8.240.537 mujeres, de las cuales una de cada cinco ha vivido esta situación en el ámbito laboral. 

La violencia de género en el trabajo, tanto si tiene lugar en el propio lugar de trabajo o en el camino hacia o desde el mismo, puede adoptar múltiples formas, incluyendo: 

  • Maltrato físico, incluyendo agresiones, palizas, tentativa de homicidio y homicidio 
  • Violencia sexual, incluyendo violación y abusos sexuales 
  • Acoso sexual 
  • Maltrato verbal y sexista 
  • Hostigamiento 
  • Maltrato psicológico, intimidación y amenazas de violencia 
  • Abuso económico y financiero 
  • Acoso y acecho

 

Las manifestaciones más frecuentes de este tipo de violencia contra las mujeres son el acoso sexual y el acoso por razón de sexo:

  • Acoso sexual en el trabajo: toda conducta de naturaleza sexual desarrollada en el ámbito de organización y dirección de una empresa o en relación, o como consecuencia de una relación de trabajo, realizado por un sujeto que sabe o debe saber que es ofensiva y no deseada por la víctima, determinando una situación que afecta al empleo y a las condiciones de trabajo y/o creando un entorno laboral ofensivo, hostil, intimidatorio o humillante.
  • Acoso por razón de sexo o acoso sexista: cualquier acción u omisión relacionada con el género, es decir, con el conjunto de estereotipos culturales y sociales asociados al sexo de las personas y, en especial, relacionada con las situaciones de embarazo, maternidad o de asunción de otras cargas familiares, que tengan como finalidad consecuencia atentar contra la dignidad de la persona, sea mujer u hombre, a través de la creación de un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo. 

 

Según datos de la Encuesta Europea de Violencia de Género 2022, se estima que del total de mujeres residentes en España que tienen entre 16 y 74 años y que ha trabajado alguna vez en su vida,  el 28,4% (4.489.219) ha sufrido acoso sexual en el trabajo en algún momento de su vida

Los sectores y ocupaciones más feminizados y precarizados, presentan mayores niveles de violencia hacia las mujeres en el entorno laboral. Son dos factores importantes, ya que propician las relaciones de poder patriarcales, pero este tipo de violencia machista abarca todo tipo de profesiones y todo tipo de esferas y cargos.

La violencia de género en el trabajo afecta a las mujeres de distintas maneras. Una mujer puede quedarse sin empleo por acusar a un compañero violento. También podría perderlo por ausentarse de su trabajo a causa de la violencia de género. Puede ver reducida su capacidad de concentración, o de trabajar de manera productiva, por lo que su posición y seguridad laboral se verían amenazadas en consecuencia. Una mujer podría llegar a ‘tolerar’ un comportamiento violento si está desesperada por conservar su empleo. En los casos más extremos, la violencia de género en el trabajo puede contribuir a la muerte de la propia trabajadora, o de su bebé en caso de estar embarazada.

Además de la violencia de género en el trabajo, la violencia doméstica también puede repercutir en el lugar de trabajo, ocasionando, por ejemplo, absentismo prolongado o repetido, un bajo nivel de concentración y productividad, o la víctima de agresiones por parte de su pareja sentimental podría llegar a verse acechada por su agresor en su trabajo.

 

En Ingeniería Social tenemos amplia experiencia en acompañar a organizaciones en el desarrollo de sus planes de acción para fomentar la igualdad de oportunidades y la lucha contra cualquier tipo de discriminación por  razón de género, identidad o sexual, así como en la realización de Planes de Igualdad y formación especializada en este ámbito. Podemos ayudaros a avanzar en este camino. 

Podéis contactarnos y estaremos encantados de mantener una reunión y recomendar los siguientes pasos a plantear. 

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