Tres actitudes para comenzar en Responsabilidad Social

Muchas organizaciones realizan, a veces sin saberlo, diversas acciones e iniciativas encuadradas en la Responsabilidad Social (RS) pero la mayoría de ellas no tiene un sistema de planificación, gestión y medición de las mismas.

La implementación de una gestión basada en la Responsabilidad Social requiere el compromiso y la ejemplaridad del equipo directivo y, luego, la voluntad y el esfuerzo por parte de todos los departamentos para recopilar, organizar y planificar la información de cara al futuro.

El alcance de la RS abarca toda la gestión empresarial. Se trata de cómo las instituciones ganan e invierten su dinero: qué tipo de servicios o productos se vende, cómo son los procesos de producción, en base a qué se toman las decisiones, cómo se relacionan con sus empleados, sus clientes, sus proveedores, la comunidad en la que opera, sus competidores, la administración pública y el planeta.

La amplitud de la RS confunde y abruma. Pero, para todos los que quieren empezar, 3 Pasos Fundamentales:

Se hace necesario designar una persona responsable para el impulso de la RS dentro de la organización. Un “dueño”, con la función de involucrar los públicos necesarios, gestionar la estrategia y dar continuidad a las acciones definidas.

Para garantizar la perpetuidad del tema y que su implantación sea efectiva y transversal, el responsable de la gestión de la RS debe, como mínimo:
• Tener un conocimiento amplio del negocio y de los procesos de la organización
• Conocer bien el concepto de la Responsabilidad Social y, al menos de manera superficial, todos los posibles ámbitos para su implementación dentro de la organización
• Disponer de tiempo para dedicarse al propósito

Si queremos ir un poco más allá, podemos también hablar de otras características ideales, como la capacidad para la gestión de proyectos, la habilidad de influenciar, la pasión por el tema y la persistencia.

A lo largo de los años, si todo camina con perfección, esta figura dejará de ser necesaria, pues la cultura de la sostenibilidad estará tan alienada con la gestión de la organización que pasará a ser un proceso natural y orgánico a todo lo que se realiza. Mientras tanto, avanzamos paso a paso.

Para avanzar con coherencia y concretar la implementación de la Responsabilidad Social es necesario saber a dónde y de qué modo se quiere llegar. Para esto, se debe definir un ,, que dejará claro los ejes estratégicos de la actuación de la organización.

Las etapas para la definición del plan son:
• Diagnóstico – saber qué se está haciendo bien y en qué áreas se puede mejorar
• Plan de acción – con objetivos y acciones concretas, presupuesto, plazos y responsables
• Seguimiento y monitoreo de indicadores de implementación y resultado
• Análisis y revisión del plan

Existen muchas certificaciones y herramientas disponibles, tales como los Sistemas de Gestión Ética, que pueden ayudar a todo tipo de empresa a sistematizar su RS.

Por último, en contra del camino a la inversa que muchas organizaciones hacen, se debe involucrar y comunicar los compromisos definidos a los grupos de interés. Al final, el éxito de una estrategia de RS radica en la escucha, cooperación e implicación de los grupos de interés – inclusive y con especial atención, de la plantilla.

Este proceso de transparencia y participación, por otro lado, aumenta la confianza, la credibilidad y mejora la reputación de las organizaciones. ¡Todos salen ganando!
Además de las Memorias y las micro-webs de Sostenibilidad – ampliamente difundidas actualmente, un ejemplo de buena herramienta es la Etiqueta Responsable, www.masresponsables.org, a través de la cual las empresas pueden mostrar públicamente su camino en la RS y sus objetivos de futuro.

¿Necesitas ayuda para empezar y avanzar en la Responsabilidad Social de tu organización? ¡Habla con nosotros! Disponemos de un equipo de personal experto y estaremos encantados de ayudarte www.ingenieriasocial.com